PRT-ARGENTINA
Partido Revolucionario de los Trabajadores
Por la Revolución Obrera, Latinoamericana y Socialista "El deber de todo revolucionario es hacer la revolución" (Ernesto Guevara)

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PRT OPINA

INTERNACIONAL

No es un error, es uno de los mayores actos de estupidez de los yanquis

La Guardia Revolucionaria iraní fue creada en 1979 para defender la revolución islámica que derrocó al Sha Mohammad Reza Pahlevi. Es una fuerza militar, política y económica que funciona bajo el control del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, y cuenta con unos 150.000 hombres distribuidos en fuerzas de tierra, marina y fuerza aérea, además de tener la tarea de supervisar tanto las armas estratégicas de Irán, como sus misiles balísticos. No sólo opera en su país, sino que influye en otras zonas de Medio Oriente proporcionando dinero, armas, tecnología, capacitación y asesoramiento a los gobiernos aliados y grupos armados a través de su grupo de élite en el extranjero, la Fuerza Quds. Qasem Soleimani comandaba, precisamente, esa fuerza…(Leer mas)

Imprime esta página - Tamaño de texto + / - Editorial - Julio - Septiembre - 2019

EDITORIAL EL COMBATIENTE Nº 85

GRANDES ACONTECIMIENTOS EN LA HISTORIA EL MOVIMIENTO OBRERO

Tiempos de hartazgos se viven en Latinoamérica. El capitalismo en crisis y su burguesía financiera internacional han cansado a los pueblos con su saqueo sin límites al que ahora llaman “neoliberalismo”, como si tuviera algo de nuevo, como si no fuera un eufemismo que usan las élites gobernantes y que todo el mundo repite como loro sin saber que su uso entraña el ocultamiento del ascenso del capital financiero. El sistema es el mismo: el capitalismo a secas basado en la apropiación de plusvalía y la propiedad de los medios de producción. Nada nuevo, en todo caso, mejor aceitado y en etapa de crisis de superproducción. Los pueblos de Ecuador, Chile y Haití, exponentes máximos de ese hartazgo, eligieron las calles para expresarlo. Otrora fue Argentina la que corría a cuatro presidentes en poco más de una semana en aquel lejano diciembre de 2001. Pero en este presente, las mayorías argentinas soportaron cuatro años la peor pesadilla de las últimas décadas y decidieron sacudírsela con votos y urnas y no con movilizaciones para voltear a ningún presidente. Algunos dirán que la culpa es del peronismo porque pidió calma y espera hasta las elecciones, sin embargo, siendo conscientes y honestos, deberemos reconocer que por más que la dirigencia “aconseje” quietud, las masas, cuando están convencidas de lo contrario, no obedecen ni sugerencias ni órdenes. Aceptar que esto es así es tomar la realidad tal como es y no como nosotros queremos que sea. Por supuesto que hubiéramos preferido sacar a Macri antes de que destrozara todo el tejido social, nos arrastrara a la miseria y nos hipotecara el futuro, pero los que empujamos para eso debemos aceptar, fuimos una minoría no escuchada por las mayorías. En este contexto internacional, a su manera, los argentinos se desprenden de la pesadilla macrista aplastándola con los suficientes votos como para no darle ni siquiera la oportunidad de una segunda vuelta. Y, así, se irán.

Se acaban la revolución de la alegría, el delirio mentiroso de la pobreza cero y la espera inútil del segundo semestre y la lluvia de capitales. Llegamos al final del túnel del que hablara la vicepresidente borrada de casi todos los escenarios oficiales, aquella que hiciera el ridículo intentando parecer políglota en la cumbre del G20.

Se terminan los funcionarios disfrazados de árboles como Bergman; los secretarios de derechos humanos que minimizan a los desaparecidos y reivindican a los genocidas; los ministros que pagaban los tarifazos de la luz con dos pizzas; los que eliminaron los ministerios de trabajo, salud y educación; los que tiraron a la basura las cunitas para los recién nacidos y los libros para las escuelas; los que cuando despedían a empleados estatales los ninguneaban argumentando que todos eran ñoquis; los que cerraron escuelas en lugar de abrir nuevas; los que asesinaron a Santiago Maldonado, Rafita Nahuel y pretendieron hacernos creer que existía el terrorismo mapuche; los que abrazaron a Chocobar y adoptaron su doctrina; los que eliminaron la entrega de netbooks en las escuelas; los que liquidaron los medicamentos al 100% del PAMI y muchas de sus prestaciones médicas; los que dejaron a miles sin pensiones por discapacidad; los que se hicieron los desentendidos de las muertes de los trabajadores de la educación cuando explotó la escuela de Moreno…

Se van los cultores de la meritocracia; los estigmatizadores de los pobres que nos mandaron a agarrar la pala o nos acusaron de embarazarnos por un plan; los que apoyaron a presidentes truchos como Guaidó; los que se postraron ante Trump incondicionalmente y apoyaron todas sus propuestas a nivel internacional; los que se hicieron los desentendidos cuando desapareció un submarino argentino.

Pero, sobre todo, se van los responsables de dejar la “pesada herencia” de una deuda aumentada en más del 50% y conformada, aproximadamente, por 13 mil millones de dólares en bonos; 18 mil millones de dólares en títulos en pesos ley argentina y otros 66.700 millones en dólares en ley extranjera. Si a esto le sumamos la evaporación de las reservas que hiciera el macrismo, especialmente después de las PASO, el panorama del futuro que nos espera es desesperante. Tanto los que se van como los que están por llegar saben que es IMPOSIBLE pagar las deudas contraídas, entre ellas, la que Macri asumió con el Fondo Monetario Internacional. El nuevo gobierno encabezado por Alberto Fernández deberá afrontar, además, todo lo que Macri postergó para adelante y que constituyen próximos vencimientos: 30.000 millones de dólares (15.000 en dólares y la otra mitad en pesos).

Y se van impunes los que, también, acumularon un 290% de inflación en cuatro años (55% sólo para este año); los que aumentaron 3.240,1% la electricidad y 4.096,3% el gas; los que llevaron el dólar de $9.80 a $60; los que criticaron el cepo cambiario, le dieron libertad a la moneda yanqui y hoy apelan a un cepo aún más rígido que el criticado; los que produjeron el cierre de 23.051 empresas y la pérdida de 146.855 empleos industriales, sin contar los de servicio y los estatales nacionales y provinciales a lo largo y ancho del país; los que luego de criticar ácidamente los 207.000 planes sociales que había a su arribo otorgados por el gobierno anterior, los aumentaron a 467.000 durante su gestión.

Se van los creadores de la mayor pobreza: 35,4% de la población es pobre, es decir 16 millones de personas de las que el 7,7% es indigente. Uno de cada dos niños argentinos viven en la pobreza y no tienen sus necesidades mínimas satisfechas. Y ahora sí la herencia es pesada.

Nada hizo Cambiemos demasiado diferente a lo que hiciera Lenin Moreno en Ecuador o Sebastián Piñera en Chile. Con la misma fórmula, todos se endeudaron con organismos internacionales de crédito, enriquecieron a una selecta minoría y descargaron sobre sus pueblos bárbaros ajustes que los acorralaron hacia la miseria. No es diferente en Brasil donde también, como aquí, acaban de hacer una reforma previsional a la medida del Fondo Monetario Internacional que a todos los países les aplica la misma receta. Y si Macri no hizo la reforma laboral es por lo menos por dos razones: por la enorme resistencia de los trabajadores argentinos y porque no la necesitó a medida de que celebraba convenios por empresa, pauperizaba a los trabajadores con la inflación y los tarifazos y precarizaba a la clase obrera y al pueblo en trabajos cuentapropistas sin ningún tipo de cobertura social.

Se llenó la boca el presidente que se va cuando sostuvo que crearon un millón de empleos, pero no dijo que no son tales, que el 85% son trabajos precarios, de los cuales 350.000 son trabajadores no registrados.

Así llegamos a las elecciones, después de una sangría económica producida por la devaluación que implicó el salto del dólar y que se aceleró con el mal resultado de las PASO para el oficialismo. El pueblo, pacientemente, llegó a las urnas con esperanza. Su principal objetivo era sacudirse, como quien espanta la peor víbora venenosa, al partido militar mal disimulado detrás de un puñado de empresarios inescrupulosos que gobernaron durante cuatro larguísimos años. Y mientras en Argentina se votaba “ciudadanamente”, Chile ardía al son de “El pueblo unido jamás será vencido”… En este contexto latinoamericano ganó Alberto Fernández sin necesidad de balotaje.

Este sintético e incompleto balance final sobre los cuatro años de saqueo de radicales y macristas debería tenerse en cuenta para JUZGAR a todos los responsables y ponerlos presos en cárcel común no sólo por su latrocinio, sino por los muertos anónimos víctimas de su política; por los asesinados por gatillo fácil; por Santiago Maldonado, Rafita, Sandra y Rubén de Moreno; por los que se suicidaron ante la impotencia de su miseria; por cada niño que come salteado en el país de la abundancia. CÁRCEL COMÚN para Macri, Bullrich y todos los funcionarios responsables de haberse aprovechado del voto popular para gobernar sólo para el sector de la burguesía al que pertenecen, para la oligarquía de la bosta y todos sus secuaces.

De lo que viene sabemos poco pues ni siquiera se conoce el nombre de los ministros que designará ni cuáles serán sus ministerios. El nuevo presidente electo ya ha confirmado que su gabinete recién será conocido una semana antes de la asunción junto con algunas de las medidas de gobierno que pondrá en marcha.

Podemos inferir que el viaje de Alberto Fernández a México como primer destino después de ser elegido, a diferencia de otros presidentes que fueron primero a Brasil como socio dilecto de Argentina, augura un cambio en la alineación internacional, priorizando otros intereses regionales. Es de suponer que el nuevo gobierno abandonará al grupo de Lima y su rol injerencista en la política de otros países hermanos para alinearse con el Grupo de Puebla. ¿Y qué es? Se trata de una autoconvocatoria realizada este año e integrada por expresidentes, candidatos a presidentes y dirigentes de América Latina que se proponen un nuevo horizonte “progresista” como respuesta al ascenso de gobiernos conservadores como el de Piñera o Bolsonaro, entre otros. Tienen hasta su propia página web a la que llamaron “Progresivamente”. En ese encuentro, celebrado entre el 12 y el 14 de julio, los participantes se pronunciaron en defensa de la soberanía de Venezuela ante la aplicación del TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), un tratado al que Venezuela renunció en tiempos de Chávez y que la OEA aceptó por imposición de Estados Unidos para justificar su política injerencista. Por tanto, con su pronunciamiento, el Grupo de Puebla tomó distancia no sólo de la OEA, sino también de la política yanqui. A su vez, se expresó en favor de una solución pacífica para el país bolivariano, basada en el diálogo como salida a los problemas económicos, políticos e institucionales. Por último, le pusieron fecha y lugar a la próxima reunión: noviembre, en nuestro país. Que el primer encuentro haya sucedido en México y el segundo se programe para realizarse en Argentina son indicios de por qué Fernández eligió como primer destino al país gobernado por López Obrador. Es interesante que las posiciones adoptadas por este grupo sean diametralmente opuestas al Grupo de Lima con el que Macri se alineó, servil y fiel a los intereses de Estados Unidos y su plan de saqueo a los países periféricos. En síntesis, lo concreto es que, aparte de todo lo expuesto, en México Fernández no sólo se encontrará con el presidente López Obrador, sino también con Carlos Slim, un mega empresario de las comunicaciones cuya empresa América Móvil SAB opera en nuestro país como Claro.

Estos cambios y movimientos súper estructurales latinoamericanos no pasaron desapercibidos por Bolsonaro, el presidente de Brasil, quien despotricó contra los argentinos por haber votado a Fernández y los calificó de equivocados. Hasta su hijo, con su aval, hizo declaraciones muy canallas metiéndose con la vida personal y privada del hijo de Alberto Fernández, una bajeza no digna de un mandatario. Bolsonaro, a su vez, sin filtro ni diplomacia salió burdamente poco menos que a repudiar al nuevo presidente electo y a negar su presencia en la asunción de mando y recibió, como devolución de atenciones, el pedido de libertad para Lula de parte de Fernández. Pero la bravuconada le duró poco al brasileño: los propios empresarios de su país presionaron para que se retracte, habida cuenta de los intereses materiales cruzados que tienen con los empresarios argentinos y los negocios que juntos amasan: según el INDEC, durante 2018, las exportaciones a Brasil fueron de 11.302 millones de dólares, mientras que de enero a agosto de 2019 llegaron a 6.802 millones de dólares. Por su lado, las importaciones de 2018 llegaron a 15.695 y hasta agosto de este año llevan 7.173 millones de dólares. Para Brasil, Argentina es su tercer comprador, detrás de China y Estados Unidos y Brasil es el principal comprador de nuestro país. La burguesía brasileña no piensa perder semejante volumen de negocios porque al desubicado de su presidente le caiga mal Fernández o su hijo o cualquier pariente. Acorralado, a Bolsonaro no le quedó otra que aceptar que “Argentina precisa de Brasil y nosotros precisamos de Argentina”. Es que a la burguesía de su país no le conviene para nada que se corte la cadena de intercambio comercial.

No sólo Brasil fue el destinatario del mensaje que implicó el viaje a México, el otro es el mismísimo Donald Trump. Sin embargo, Trump es mucho más astuto que su par de Brasil: ante el indiscutible triunfo de Fernández se comunicó con él a su despacho. “Felicitaciones por la gran victoria, la vimos por televisión” fue lo primero que le dijo. “Usted hará un trabajo fantástico. Espero poder conocerlo lo antes posible. Su victoria fue comentada en todo el mundo” siguió para llegar al punto que VERDADERAMENTE le interesa al yanqui: la deuda con el FMI. “He instruido al FMI para trabajar con usted, y no dude en llamarme” remató. Es que el capital no tiene ni banderas ni ideología y tanta amabilidad de Trump no es casual: fue el principal auspiciante del préstamo que el FMI le otorgara al gobierno argentino cuando mal calculó que había Macri para rato. Pero el presidente argentino será desplazado el 10 de diciembre dejando al descubierto la pésima jugada que hiciera el FMI al desembolsar el mayor préstamo de su historia otorgado a un solo país, equivalente al 61% de todo lo que le deben, es decir, más de la mitad que tiene por cobrar en todo el mundo. Nunca imaginaron que serían arrastrados por la pésima economía de Macri para quedar en el ridículo y al borde de no poder cobrarle a un país insolvente. A Trump, envuelto en un escándalo mayúsculo que puede llevarlo al juicio político, en medio de una crisis financiera escandalosa, perdiendo aliados en Medio Oriente y derrotado en la guerra en Siria, lo último que le falta es que Argentina entre en default por un presidentucho del tercer mundo al que le compró espejitos creyendo que tendría un aliado en la región por veinte años más. Se jugó todas las cartas a Macri y la jugada le salió mal, como en el resto de los planos políticos, por lo cual lo más conveniente es que establezca un buen vínculo con el próximo presidente y facilitar que pague su deuda con el FMI, máxime teniendo en cuenta de que siempre Estados Unidos ha vivido a costa de los países periféricos. Por otra parte, Trump tiene quien presione y hasta veladamente amenace al nuevo gobierno: Steven Mnuchin, secretario del Tesoro de Estados Unidos, mandó un mensaje directo en una entrevista realizada por la agencia Reuters cuando sostuvo "Esperamos que Argentina cumpla el compromiso con el FMI". Alberto Fernández, por lo pronto, le respondió cordialmente a Trump y no acusó recibo de las palabras del Secretario del Tesoro mientras hombres como Massa, Santiago Cafiero y Felipe Solá tienden líneas hacia el país del norte con el fin de abrir paso a una renegociación de la deuda. Es lógico que Trump espera que Fernández, por lo menos, lo apoye en el tema Venezuela, pero el viaje a México y su encuentro con López Obrador hacen pensar que no será tan fácil arrastrarlo como lo fue con Macri.

Tanto el FMI, como los economistas de la burguesía aceptan que los futuros vencimientos no será posible pagarlos, por lo cual TODOS están barajando una renegociación de vencimientos y montos. Como sea, ya sabemos qué nos espera de cualquier gobierno burgués: aunque usen un eufemismo como “reperfilamiento”, la renegociación de todas las deudas con los organismos internacionales implica PAGAR, aunque usen otro eufemismo y nos digan que vamos a “honrar nuestros compromisos”. En realidad, como antes y como siempre, esa honra se traduce en más y más ajuste, pobreza, miseria y sacrificio de trabajadores y pobres que hemos financiado y seguiremos financiando a los artífices de la licuación y fuga de capitales de, aproximadamente, 73.160 millones de dólares.

Sabemos perfectamente que el gobierno que viene es otra versión de la burguesía para administrar su estado, la otra cara de la moneda, nos toca algo así como el policía bueno, una vez sacado a patadas el policía malo. No nos hacemos grandes ilusiones ni tenemos demasiadas expectativas como no las tuvimos nunca en ningún gobierno burgués. Y no es por mala predisposición, sino porque sabemos que son gobiernos que representan siempre los intereses de la clase dominante. "Estoy inaugurando la rama del liberalismo progresista peronista" dijo Alberto Fernández ¡Menos mal que es el “creador” de semejante engendro! Porque tenemos que informarle al presidente electo que esa “rama” NO EXISTE como tampoco existen ni el capitalismo “salvaje” ni el capitalismo “serio”. Lo único que existe es el capitalismo.

Fernández ni hace magia ni es el Che Guevara ni viene a hacer ninguna revolución. Apenas si podrá repartir algunas migajas que mitiguen el descalabro y el saqueo de Cambiemos y sus inescrupulosos socios. Para ello, no ha escatimado esfuerzos en hablar (por ahora sólo son palabras) de un supuesto pacto social entre los sectores empresarios, sindicales y sociales. Pero todos sabemos que, de haber un pacto, el mayor peso y sacrificio, como siempre, caerá sobre las espaldas de los sectores asalariados y de menos recursos. La CGT, cómplice directa de Cambiemos durante sus cuatro años de gestión, ya se hace los rulos con el pacto, así como también Hugo Yasky de la CTA que fue un poco más lejos y aceptó complacido el congelamiento salarial como si fuera un aporte solidario de los trabajadores. Todo está por verse a partir del 10 de diciembre. En el hervidero en que se ha transformado Latinoamérica, el nuevo presidente deberá andar con pies de plomo: las insurrecciones por hartazgo parecieran contagiosas y, cual expansión de un virus, recorren el continente. Argentina no es una excepción y viene de cuatro años de tolerancia, postergación y maltrato. No le queda demasiado hilo en el carretel de la paciencia. Las masas no le han firmado un cheque en blanco a los Fernández, sino que han depositado en ellos sus esperanzas para recuperar lo perdido. No son épocas de mucho margen para pergeñar un saqueo mejor disimulado. Los pueblos cambian y crecen: nunca, como ahora, tuvieron tan claro lo que significa caer bajo las garras del Fondo Monetario Internacional y los argentinos no son una excepción en Latinoamérica. Alberto Fernández ha dicho que se propone no sólo poner en marcha la economía y terminar con el hambre, sino generar puestos de trabajo, aumentar salarios y jubilaciones. Sin embargo, todo eso no es posible hacerlo pagándole al FMI ni con renegociación ni sin renegociación. Para cumplir con esos propósitos, NO SE DEBE PAGAR LA DEUDA EXTERNA. Lo que durante años sólo fue tomado como una consigna de la izquierda, hoy, los pueblos de Latinoamérica lo toman como una NECESIDAD ineludible para salir de la pobreza porque la realidad que golpea a nuestras puertas y vacía nuestras mesas está directamente atada al saqueo de los organismos internacionales de crédito.

Nosotros creemos que se abre una nueva etapa que debe encontrarnos organizados para exigir todo aquello que necesitamos ya:

Trabajo
Salud
Educación

Aumento de salarios, jubilaciones y planes sociales
Medicación gratuita para jubilados
Rebaja de las tarifas de luz, gas y agua
Vivienda
Transporte a precios populares

Aborto seguro, legal y gratuito
Educación sexual en las escuelas
Separación de la iglesia del estado
Prohibición del glifosato
Cese de la minería contaminante

Cese del gatillo fácil
Derogación de la Ley Antiterrorista
Cese de la judicialización de la protesta
Libertad a los presos políticos

Desmilitarización de las policías y la Gendarmería
Derogación de todos los convenios flexibilizados
No al pago al FMI y la deuda externa

Comenzamos estas líneas sosteniendo que nuevos vientos corren por América Latina. Los argentinos tenemos amplio pasado lejano y próximo de lucha. Nos hemos movilizado ante cada despido de trabajadores estatales, de fábricas, y de todas las empresas a lo largo y ancho del país; por la aparición con vida de Santiago Maldonado; en contra del 2x1; por la legalización del aborto; en contra de la reforma previsional; en contra de la suspensión de las pensiones por discapacidad; en contra del gatillo fácil; en reclamo de aumento de los planes sociales y aumentos salariales; en repudio por el asesinato de Rafael Nahuel y la muerte de los dos trabajadores de la educación de Moreno; en contra de cada cierre de escuela y cientos de situaciones que nos vieron en las calles, delante de comisarías, en los barrios y en los puestos de trabajo. No ha habido medida infame del gobierno por la cual no nos hayamos movilizado. Lo hicimos bien, aunque no nos alcanzó para evitar el  saqueo de Macri. No pudimos más de lo que hicimos. No es el final de nada, apenas fue el ejercicio de exigirle a la clase dominante por nuestros derechos pisoteados. Aún tenemos las manos vacías. Está en nosotros permanecer atentos y seguir hacia adelante luchando por lo que nos corresponde, recuperando lo que nos arrancaron a fuerza de hambre y represión. Está en nosotros la capacidad potencial de la unidad en la acción, que el futuro nos encuentre con la dignidad para no bajar los brazos por nosotros, nuestros hijos, nuestros padres y nuestros abuelos. Hagamos nuestro el canto del hermano pueblo chileno: ¡El pueblo unido jamás será vencido!

Que así sea en los tiempos que vienen. A vencer o morir por la Argentina.  

03 de Noviembre de 2019.

Nota: cuando este periódico entró a imprenta se consumó el golpe de Estado en Bolivia. Desde el PRT REPUDIAMOS EL GOLPE DE ESTADO y nos SOLIDARIZAMOS con el pueblo boliviano. ¡FUERA YANQUIS DE AMÉRICA LATINA!

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