Partido Revolucionario de los Trabajadores
Por la Revolución Obrera, Latinoamericana y Socialista "El deber de todo revolucionario es hacer la revolución" (Ernesto Guevara)

Tamaño de texto + /08 de Enero 2020

INTERNACIONAL

No es un error, es uno de los mayores actos de estupidez de los yanquis

La Guardia Revolucionaria iraní fue creada en 1979 para defender la revolución islámica que derrocó al Sha Mohammad Reza Pahlevi. Es una fuerza militar, política y económica que funciona bajo el control del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, y cuenta con unos 150.000 hombres distribuidos en fuerzas de tierra, marina y fuerza aérea, además de tener la tarea de supervisar tanto las armas estratégicas de Irán, como sus misiles balísticos. No sólo opera en su país, sino que influye en otras zonas de Medio Oriente proporcionando dinero, armas, tecnología, capacitación y asesoramiento a los gobiernos aliados y grupos armados a través de su grupo de élite en el extranjero, la Fuerza Quds. Qasem Soleimani comandaba, precisamente, esa fuerza…

Soleimani no era un general del montón, sino el más prominente, el hombre considerado el Che Guevara del Medio Oriente, tal era su prestigio consolidado a lo largo de toda su historia militar y política llena de aciertos y actos heroicos. Trump, Pompeo y su runfla de fascistas sabían bien a quién estaban atacando, aunque erraron en el diagnóstico de la repercusión que tendría su asesinato. Pretendieron sembrar el miedo y el terror, mostrar su poderío decidiendo sobre la vida y la muerte hasta de hombres como Soleimani, alguien que ni Israel se atrevió a tocar, y generar un hecho político que le sirviera a Trump para levantar su alicaída imagen tras el fracaso de todas sus políticas internas e internacionales y ante el impeachement votado en su contra.

En el contexto actual y dirigido hacia un hombre como Soleimani, el magnicidio no fue un atentado más de los que acostumbra Estados Unidos, sino una declaración de guerra muy lejos de ser considerada una acción militar que siembre el miedo o el terror buscado y muy cerca de un acto barbárico y de provocación insultante. Soleimani dirigió personalmente acciones contra el terrorismo en varios países, como Siria e Irak. Era el que dirigía, también, las acciones conjuntas, un hombre considerado uno de los más altos estrategas militares del mundo. Contrariamente a lo esperado, el atentado estadounidense que lo transformó en mártir fue repudiado a nivel mundial. La administración Trump le regaló en bandeja de plata el rol de víctima a Irán y el de mártir y héroe a Soleimani, haciéndolo entrar por la puerta grande de los héroes del mundo.
A partir del asesinato del general iraní se detonaron diferentes hechos que es menester considerar.

1) El parlamento irakí aprobó la exigencia de la salida de Irak de todos los ejércitos extranjeros.
2) Nasralá, líder de Hezbollá, declaró que “Soleimani no representa a su persona ni a su país de origen, representa a la nación islámica y al eje de resistencia y, de este modo, atacar a Soleimani es apuntar al Líbano, Siria, Palestina, Afganistán. Dicho esto, los iraníes son libres de tomar represalias como mejor les parezca.”; “¿cómo vamos a reaccionar? ¿Nos contentaremos con condenar sabiendo que se ha impuesto un nuevo período que requiere una respuesta justa? Por justa, quiero decir una justicia que pueda reflejar el estatus de Soleimani y su peso estratégico. Ciertamente, no se trata de matar a un oficial militar o un secretario de Estado de EEUU, porque el zapato de Soleimani vale más que la cabeza de Trump o los jefes de toda su administración. No hay una comparación justa en este caso. Una respuesta justa solo puede resultar en la expulsión de todas las fuerzas estadounidenses de la región.”
3) La OTAN retira su personal de Irak ante la “tensión” creada por Estados Unidos.
4) Alemania y Canadá trasladan a Kuwait sus tropas apostadas en Irak.
5) El parlamento iraní declara terroristas a todas las fuerzas militares de Estados Unidos.
6) Reino Unido, Alemania y Francia, con Macron, Johnson y Merkel a la cabeza salieron a pedir “moderación” a Irán, buscando desacelerar el conflicto desatado por Estados Unidos.
7) Mientras Trump boconea con prepotencia y Pompeo justifica el magnicidio, se filtra una carta del general William Seely (comandante de la misión especial militar de EE.UU. en Irak) dirigida al jefe del Comando de Operaciones Conjuntas de Irak, donde le informa que se retirarán de ese país, algo que no sólo contradice a Trump, sino que, justamente por eso, tuvo que salir a desmentir el propio Ministro de Defensa yanqui.
8) Netanyahu, primer ministro de Israel, principal aliado de Estados Unidos en la región, declaró que "El asesinato de Soleimani no es un asunto israelí, sino un caso estadounidense. No estábamos involucrados y no debemos ser arrastrados a este asunto", una desesperada búsqueda de despegarse de su aliado y mentor que deja a Israel como uno de los objetivos más cercanos –y deseados- en búsqueda del castigo que exigen todos los chiitas.
9) Arabia Saudita, otro de los principales aliados de Estados Unidos, lo cual lo convierte, también, en posible objetivo militar de Irán, declaró que "El reino de Arabia Saudita no fue consultado sobre el ataque estadounidense", en una clara toma de distancia del asesinato perpetrado por su aliado que los expone y los deja en la mira iraní. Por ello, el príncipe heredero encomendó a su hermano menor y viceministro de Defensa, el príncipe Jaled bin Salmán, a viajar a Washington y Londres para pedir “moderación”, algo que, en buen romance, puede leerse como que van a ejercer presión para que Estados Unidos no suba en la escalada de violencia.

Cuando se decide una acción militar siendo un país invasor es imprescindible tomar en cuenta el riesgo de generar una unidad del enemigo que lo fortalezca en detrimento propio. Eso es, exactamente, lo que hizo la administración Trump: unir a su enemigo en un solo grito: fuera yanquis de Medio Oriente, como antes se repitiera fuera yanquis de aquí y de allá a lo largo y ancho del planeta. Pero, mientras tanto, Trump no se privó de abrir la bocota: "Tenemos una base aérea extraordinariamente cara allí. La construcción costó miles de millones de dólares, mucho antes de mi época. No nos iremos a menos que nos paguen por ello" dijo suelto de cuerpo, como si después de haber permanecido durante años haciendo estragos todavía fuera un acreedor por los “beneficios” de la construcción de SU base. La respuesta iraní ya comenzó y sí, le devolverán su carísima base aérea, pero convertida en escombros costosos para que los junten y se los lleven en sus aviones junto con las bolsas negras de sus soldados muertos.

Después de haber provocado uno de los más temibles incendios en Medio Oriente, de haber asesinado a uno de los mayores estrategas de la zona, de haber puesto en vilo al mundo entero ante una posible guerra de imprevisible desenlace y mientras sigue diciendo estupideces que ya ni sus compatriotas le creen, lo único concreto es que Trump comienza a retirar sus tropas de Irak, aunque asegure que los misiles iraníes ni siquiera lastimaron a uno solo de sus soldados, una mentira imposible de creer pero que todos los medios hegemónicos reproducen subestimando a todo el planeta, como si alguno pudiera creerle una sola palabra a semejante nefasto personaje.

Muchas cosas no saldrán en los diarios del sistema, tales como las conversaciones entre Rusia y China con Estados Unidos. Tampoco nos enteraremos jamás con qué presionaron los aliados de Irán, Putin y Xi Jinping a Donald Trump o sus más históricos aliados de la OTAN, Israel o Arabia Saudita. El sólo hecho de que Estados Unidos haya comenzado a retirar sus tropas habla por sí mismo de la enorme presión internacional ejecutada en bambalinas que hace retroceder a Trump y sus secuaces. Se están yendo con prepotencia, como si fueran los actores de una película del lejano oeste: que tenemos el ejército más poderoso del mundo, que vamos a aplicar sanciones inolvidables, que somos los dueños de la vida, la muerte y hasta perdonavidas, que queremos que renuncien al pacto nuclear para reemplazarlo por uno como nosotros queremos, que… Todas bravuconadas que se dan de bruces con los hechos concretos: el retiro de sus tropas.

Sin embargo, pese a que Trump declarara que los últimos ataques iraníes con misiles no le hicieron ni la tos y que considere que con retirar sus tropas alcanza para bajar la tensión que él mismo creó, el tema no está cerrado: habrá que esperar los “castigos” prometidos por Nasralá, el Hezbolla iraquí, el Hezbolla libanés, los palestinos, en síntesis, el Frente de la Resistencia y la venganza reclamada a gritos por todo el pueblo iraní. Mucho deberán esforzarse los aliados de Irán para mantener la paz no sólo en Medio Oriente, sino en el mundo y evitar una conflagración mundial. Deberán esforzarse en esas bambalinas que eligen Putin y Xi Jinping que prefieren las sombras diplomáticas a las declaraciones rimbombantes.

Estela Pereyra (para PRT).